• Zaid Aramiz

Uno punto seis - Veintidiez


Hace unas semanas leía un artículo interesantísimo, en alguna página, que hablaba sobre un estudio reciente sobre el compartimiento sexual de las personas y más en grupos específicos de edad, era muy interesante leer que la personas entre 19 y 29 años tenían relaciones sexuales 2.4 veces por semana, y que las personas entre 29 y 39 años tenían 1.6 veces por semana relaciones, tomando en cuenta que acaba de cumplir treinta me pareció un poco alarmante esta cifra, ya que ni en mis veintes tenía ese número de encuentros sexuales, más alarmante aun, ni cuando tenía novio, por cuestiones de horarios, días de trabajo, días familiares y de más, creo que lográbamos tener sexo una vez por semana, y eso si era un buen fin de semana en que coincidamos en horarios y podíamos quedarnos en casa de alguno, si era un fin de semana más ocupado de lo normal a veces ni salir al cine podíamos.

Es curioso cómo, para ser honesto, pensaba que en esta etapa de soltería disfrutaría plenamente de mi vida sexual, obviamente después del duelo me dispuse a descargar por fin alguna de las aplicaciones de ligue, debía salir de nuevo al mercado, creía que tal vez el siguiente acostón de mi vida estaba a unos cuantos días de distancia, y si no era el mejor, por lo menos seria divertido intentarlo, así pues de pronto paso un mes y yo seguía sin siquiera besuquearme con alguien (so sad!), sin importar eso yo seguía pensando que tal vez podría estarme portando demasiado selectivo y por eso aún no había encontrado con quien.

Así apareció Ricardo, un chico con el que me había dado unos besos hace algún tiempo, resultaba que igual que yo había terminado una relación recientemente, por lo cual me pareció ser el compañero sexual perfecto, en realidad sabíamos que aquello no podría ser una relación, para salir a cenar todos los días o ir al cine, mucho menos para llevarlo a comer con mi mamá o que me presentara a su familia, solo éramos dos tipos que se llevaban bien, que compartían gustos en común y que podríamos divertirnos juntos y... ¡lo hicimos!... -y también nos divertimos-. No duro mucho, de pronto se portó distante, dejamos de escribirnos y no supe de él hasta varios meses más tarde.

Algunos meses después, al darme cuenta que habían pasado varios meses, más de los que me gustaría reconocer, y al encontrarme con el artículo que mencionaba al inicio de esta columna, supe que era muy alarmante que tuviera 30 y a la semana no lograra ni el punto seis de dichas relaciones que debería de lograr. Entonces llego Facebook, siempre oportuno, me envió notificación sobre el cumpleaños de un tipo con el que coincidí varias veces en la vida y sabía que, si bien no quería algo serio conmigo, en varias veces habíamos tenido muchos toqueteos y besos y cosas de ese tipo. Inmediatamente busqué entre los contactos de mi celular y encontré su número, thank god!, aún lo conservaba, solo rogaba porque él no lo hubiera cambiado. Le escribí un breve mensaje de felicitación y le ofrecí de la mejor manera ir a 'festejar' su cumpleaños, dejando entrelineas mis intenciones sexuales, a lo cual el contesto que estaría increíble que saliéramos a beber pronto, en ese momento todas mis esperanzas de conseguir un nuevo compañero sexual se perdieron; siendo tan correcto como siempre le asegure que pronto nos reuniríamos para beber, dos meses después, aun no le escribo para agendar dicha cita.

Así pasaron un par de semanas más, y yo seguía pensando en el 1.6, cuando decidí abrir una de las aplicaciones de ligue, grata fue mi sorpresa al ver una cara familiar, Alfredo era un chico que conocía, en realidad no tenía ni idea de cómo lo había conocido y como era que terminamos comiéndonos a besos una vez en el metro, para después pasar a algo más serio (defínase serio como ir a algún privado a tener sexo), así que sin pensarlo dos veces le escribí, resultaba que llevaba algo de tiempo trabajando como encargado de RH en una consultora de créditos, que no estaba muy lejos de mi trabajo, por lo cual lo vi en la aplicación tan cerca, acordamos vernos al día siguiente, yo descansaba, y por la conversación que tuvimos en la aplicación estaba seguro que aquello terminaría en más que besos. Entonces, antes del encuentro, hice todo lo que se debe hacer previo, me bañe, me perfume, escogí la ropa interior adecuada (menciones que soy adicto a la ropa interior), algo sexy, atrevido y favorecedor, de igual manera el pantalón y la playera que usaría, algo que me quedara bien, pero que fuera fácil de quitar y una pequeña cartera de mano donde poder guardar lo necesario, condones, cigarros, lubricante, mi cartera y el celular. Acordamos vernos en una plaza cerca de mi trabajo y del suyo, llegue al lugar de encuentro, un café, me pedí un té y lo espere.

Cuando llego, un poco tarde, me pregunto qué quería hacer, le asegure que cualquier cosa seria divertida, si él prefería ir a un hotel, o al cine, igual lo pasaríamos bien... tristemente escogió el cine (y yo que me había depilado para ocasión), de cualquier manera, sin darme cuenta estaba teniendo una cita, mi primera cita después de haber terminado mi última relación, y solo habían pasado seis meses, después de todo, no era tan mala idea volver a las citas, no creo que Alfredo sea el amor de mi vida, pero pues al menos un par de citas no matan a nadie, y además pues sigue besando rico, y es bastante atractivo, podría conocerlo un poco más, y darme la oportunidad de ver que pasa; después de todo, uno punto seis es solo un número y realmente creo que no importa que tanto sexo tengas a la semana, si no la calidad de este. Porque talvez, solo talvez, la calidad de esté mejora con un poco de conversación o de conocer al otro, ya se suena super romántico, cursi y trillado, pero tal las costumbres cambiaron de nuevo y ya no buscamos sexo por tener sexo, tal vez buscamos sexo con algo más.

#16 #unopuntoseis #cita #cine #hotel

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