• Zaid Aramiz

De ida y vuelta - Veintidiez


Vivimos en una ciudad donde las oportunidades de todo tipo se presentan en todo momento, tenemos un sinfín de opciones y cosas por probar; podemos en una sola tarde comer algo de sushi, ir al cine y tal vez cenar tacos, todo está a nuestro alcance. Y del tema sexual ni hablamos, tenemos tanto a nuestro alcance, y de igual manera solo es cosa de decidir que quisiéramos probar y que no.

Toda mi vida (sexual) yo me he definido como versátil, creo que es importante probar, y no estar realmente cerrado a nada; el hecho de que casi siempre los busque activos, es otro tema, pero en un sesenta por cierto de mis relaciones he sido pasivo. Es algo que me gusta, además creo que todo tiene que ver con el tipo, cuando son más altos y fornidos que yo es inevitable para mí el programarme para ser pasivo, por otro lado, cuando salgo con alguien más delgado y de menor estatura que yo, no puedo más que tomar el papel de activo y ser un poco más cuidadosos con ellos, es curioso como la mayoría de las veces pasamos del plano sexual al plano social y es aún más curioso notar como la heteronormatividad es parte esencial en nuestra vida social, como nos desenvolvemos en un papel de activo dominante o pasivo sumiso, por que seamos honestos al ser hombre gay podemos jugar tanto con nuestra masculinidad como con nuestra feminidad, porque realmente no estamos regidos por lo que una sociedad espera de nosotros.

Me parece bastante entretenido ver a varias parejas en la calle y tratar de adivinar quien desarrolla que rol dentro de la relación, un día jugando a adivinar, con uno de mis mejores amigos, descubrir que realmente no todo es tan sencillo como quien es el pasivo o quien es el activo, en realidad tenemos una subcategoría para cada preferencia, están los activos-dominantes, que tienen su contraparte pasivos-sumisos y de igual manera tenemos los pasivos-dominantes y los activos-sumisos, y en realidad eso solo generado de una crítica por una observación de unos cuantos segundos, porque en realidad solo es eso, una mera critica, un prejuicio con el vivimos, y no solo por lo que los propios heterosexuales pueden ver en nuestras relaciones, si no lo que la misma comunidad gay puede ver, lo cual me hizo preguntarme sobre mis relaciones anteriores, ¿Cuántas veces he sido activo y cuantas veces pasivo?, ¿Cuántas veces sin importar el rol he sido dominante? Y no solo dominante en el tema sexual, también en el tema de social, ¿todo el tiempo he sido controlador disfrazado de controlado?

En algún punto de mis sesiones con mi terapeuta platicamos al respecto, él me comentaba sobre una teoría psicológica, de la cual ya había leído en la prepa, que habla sobre como las reacciones emocionales y el desarrollo de nuestra infancia repercuten en cómo nos compartamos físicamente en nuestra etapa adulta, de ahí la famosísima fijación oral, y la fijación anal, que es la que nos ocupa en este momento, porque (spoiler alert) el sexo gay es sexo anal. El punto central de todo este tema es justamente que al ser pasivos la principal función es retener, (no creo necesario el tener que explicar porque, además podría tornarse un poco gráfico y desagradable, y no queremos herir susceptibilidades) si lo queremos ver de una manera más romántica (como en mi caso) el momento de ser pasivo, es realmente permitir a otro entrar a tu corazón, que en definitiva me parece que el ano es la mejor manera de llegar, no por cercanía, más bien, por el grado de relajación, intimidad y seguridad que te hace sentir, el realmente abrirte a alguien de esa manera y sobre todo estar en una situación tan susceptible y confiar en que el otro no te hará daño, en eso consiste el hecho de retener, de sentir, de tener dentro al otro que crees importante, insisto, esto en una forma romántica de ver las cosas, siendo esto solo en el plano sexual sin sentimientos, pues realmente es una experiencia placentera, y sin dudas muy satisfactoria.

Por otro lado, literal, el ser activo es un poco más sencillo, pero igual implica cierto grado de intimidad y confianza, pero al final es mucho más fácil ser activo y saciar el apetito sexual, en cambio a mi parecer el ser activo en el aspecto social suele ser mucho más complicado, y para mi tiende a ser un poco más cansado, ya que suelo ser sobreprotector y más entregado, esto es sencillo ya que al final siento que la otra persona por ser pasivo es más frágil o más delicado, es una necesidad posiblemente de cuidar y querer, supongo porque cuando yo soy el pasivo me gusta ser tratado, porque seamos honestos, toda nuestra educación, un poco machista un poco heteronormada, un poco religiosa, nos ha enseñado eso, a ser quienes proveen, a ser quienes mantienen, quienes, pagan quienes llevan y procuran a su pareja; lo cual me lleva a preguntarme ¿Cómo funcionan realmente el matrimonio gay? ¿de igual manera hay alguno que provee y el otro que solo se encarga de cuidar y mantener la casa en orden? De lo que estoy seguro es de que somos capaces de crear nuestras propias reglas, porque es el principio básico de nuestras libertades, así como poder elegir si queremos recibir, de ida y vuelta.

#veintidiez

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