• Kristhian Cabrera

El Café de Sodoma - Despertando de la pesadilla.


Hola sodomitas, ya los extrañaba, pero entre sismos y que a este loco columnista se le junto el trabajo, los había tenido abandonados. Una disculpa por eso.

Tenía pensado hablar de la influencia de “Sex & the City” y “Ru Paul’s Drag Race” en nuestra bonita comunidad LGBTTTI3.1416AH1N1+lo que se acumule en la semana, pero no… porque a pesar de que ya pasaron bastantes días del sismo del 19 de Septiembre, la herida (aunque cerrando) sigue abierta y muchos aún seguimos con la paranoia cuando escuchamos una alarma o cuando pasa un camión y cimbra el piso; Así que… les haré la pregunta que seguro han escuchado y hecho muchas veces las últimas semanas:

¿Dónde te agarró el temblor?

A mí me tocó el temblor en casa en compañía de mi señora progenitora y afortunadamente del susto no pasó, gracias al Dios jotito vivo en una de las zonas que fueron menos afectadas; así que fuera de quedarme sin luz, internet y servicio celular por casi 6 horas, no pasó a mayores. Y de corazón deseo que para ustedes haya sido igual.

Me di cuenta de la magnitud de la tragedia, cuando logré por fin regresar al siglo XXI y conectarme a internet y vi las imágenes y videos de los edificios colapsados en la Roma, la Condesa, la escuela Rebsamen, la fábrica de ropa de Bolivar y Xochimilco… personalmente jamás imagine que en mis treinta y algo años de vida me tocaría vivir tan de cerca un desastre natural, no sé ustedes, pero pensé que a mí no me tocaría ser testigo de algo así.

Y ¿Qué hiciste?

Mi primer pensamiento fue tomar mi carro y acercarme a la zona del edificio de Álvaro Obregón que colapso a ayudar a mover escombros, porque tengo muchas personas queridas que viven y trabajan por ahí, pero lo pensé con calma, me dije: “A ver, la ciudad es un caos, te vas a arriesgar con lo torpe que eres en vez de ser de ayuda te vas a exponer y vas a estorbar más que ayudar, mejor aguanta; ya sabes que tus amigos están bien, mañana vas y ves en que puedes ayudarlos”. Así lo hice y el miércoles a primera hora estaba con una amiga que vive en la Condesa, haciendo y repartiendo comida a los brigadistas y canalizando donaciones a centros de acopio, cual señora, lo sé.

Esos días que estuve en la “zona cero” (atrás del edificio de Álvaro Obregón) fui testigo de escenas que me regresaron la fe en la sociedad capitalina, personas que sin importar género, preferencia sexual, creencia religiosa, clase social, profesión, se levantaron las mangas, se pusieron guantes y casco y se aventaron jornadas enteras cargando piedras, levantando escombros con la esperanza de encontrar personas vivas.

De igual manera también me tocó enterarme de personas que aprovechando la desgracia se metían a robar diciendo que eran de protección civil, asaltaba a las personas que iban en la noche a ayudar en las labores de rescate o que estaba atorada en el tráfico, sí, así como las tragedias sacan lo mejor, también a algunos les sacan lo peor de si mismos; o ver gente que solo iba a tomarse la foto pa’l face y a hacer turismo de desastre.

Fui testigo del gran corazón y el compromiso social que muchos de mis amigos y conocidos tienen, vi a standoperos aguantarse las bromas y cargar escombros, actores dejando de lado su vanidad y ensuciándose las manos y chingándole como todos, vi a dealers cargando escombros junto a policías, a señoras de la vela perpetua dándole agua y comida a una jotita brigadista… en fin, vi que aún existe la humanidad en está caótica ciudad nuestra.

Podría seguir haciendo una crónica de todo lo que vi, sentí, observé esa semana o de lo que amigos cercanos que estuvieron en la línea de fuego vivieron; por ejemplo, una amiga fue de las primeras personas en llegar a la escuela Rebsamen y le tocó sacar de los escombros a un niño de tres años, una amiga paramédico no pudo contener las lágrimas al ver los cadáveres de los niños de esta misma escuela, dos amigos desmadraron sus motocicletas por la friega que les metieron llevando paramédicos, ayuda y lo que se necesitara a los centros de acopio… como muchos otros héroes anónimos que estuvieron ayudando esos días.

Escribo de lo que me tocó ver y enterarme… pero sé que hay infinidad de historias de las que cada quien fue testigo o protagonista.

Platicaba con una amiga que fue rescatista en el 85 y me comentaba que cuando pasó aquel terremoto, a quien le preguntarás, había perdido a alguien ese día; 32 años después, irónicamente el día que se conmemoraba el aniversario… ¡Zaz, culera! La tierra volvió a sacudirnos y gracias al poder superior de su elección las vidas perdidas fueron menos y a quienes no nos tocó vivirlo en el 85, de manera consciente ( en el 85 yo tenía 2 años y estaba jetón cuando paso, así que no cuenta) podemos entender el miedo que a muchos les generan los sismos y entendimos por fin, al menos los que crecimos en los 90’s, todas las indicaciones de protección civil que tanto nos enseñaban en la escuela.

Lo decía hace unas líneas, jamás pensé que a mí me tocaría ser testigo de algo así, jamás imaginé que me tocaría vivirlo, ni que en alguna plática tuviera que decir: “alguien que quiero se quedó sin casa por culpa del sismo” o “el hijo de mi amiga falleció en el derrumbe de la escuela de Coapa”.

Y ahora ¿Qué?.

A tres semanas de la desgracia, creo que toca atendernos a nosotros, retomar una normalidad modificada, volver a nuestra vida pero con una nueva actitud. Tomar terapia si se necesita y seguir ayudando.

La euforia del voluntariado se va diluyendo, pero en los albergues aún hay personas que perdieron TODO y que su situación no mejorará a corto plazo, es más ni a mediano plazo. Oaxaca, Chiapas, Puebla, Morelos y las zonas no tan mediáticas en CDMX (Xochimilco, Iztapalapa) tardarán en reconstruirse y en sanar, la ayuda seguirá siendo necesaria, no hay que olvidarlo.

Decía mi santa abuela: “Muerto el niño a tapar el pozo” y ahora toca exigir justicia por los muertos en el sismo a causa de los derrumbes de edificios que no cumplían con los lineamientos, exigir justicia y castigo a las empresas constructoras responsables de edificios mal hechos.

Y no hay que olvidar que: La ciudad de México podrá caerse, pero sus habitantes la levantan.

Kristhian Cabrera.

#sismo #sismocdmx #terremoto #19septiembre #19S #temblor

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