• Marco Belmont

La vida de una persona que vive con VIH en tiempo de desabasto


En los ultimos meses del año el desabasto de medicamentos Antiretrovirales sigue en aumeto, sabemos que no solo es por la lucha contra la corrupcion que esta llevando el actual presidente de la republica Mexicana, esto biene desde antes de que Enrique Peña Nieto terminara su mandato, las nuevas compras y licitaciones que se llevarian durante su ultimo mes de mandato.

Y hoy miles de pacientes de las dependencias de Salud como IMSS, e ISSSTE sufren por la falta de antiretrovirales, el cambio de esquema no es tan facil como muchos creemos, un paciente para poder cambiar al nuevo esquema llamado BIKTARVY, tiene que ser Indectatable (Indetectable = intransmisible), de lo contrario puede alterar al paciente.

Y aqui la Historia de un chico que pidio mantener su identidad en secreto porque aun no se siente preparado para hacer publico su estado serológico. :

-Antes de empezar quiero mencionar que no es nada sencillo recordar el infierno que pasé en el ISSSTE, no es nada parecido de lo que te pueden contar sobre el VIH, vivirlo es otra cosa que lo envuelve un tabú que sufrimos los que callamos por miedo al rechazo de la familia, trabajo y de la sociedad.

¿Qué pasa con mi cuerpo?

Tengo una vida de estrés entre el trabajo, la universidad y mis actividades externas que realizó en apoyo a la comunidad LGBT, sin imaginar que un día llegaría a tocara mi puerta problemas familiares y el rompimiento de una relación de 9 años, en donde mi entorno se vio afectado, empezando con dolores de cabeza, falta de sueño, baja de peso, cansancio, mareos y llegando hacerse presente la diarrea con un dolor fuerte en el estómago.

Pensé que era parte de mi situación que pasaba, pero acudí a la Clínica Ermita Zaragoza Issste, pero el médico que me atendió ni me reviso solo me dijo que era una infección fuerte en el estomago por comer en la calle y al mencionarle la mancha en mi cuello dijo que era un hongo y me mando medicamento. Mi hermana preocupada por la diarrea que tenía a inicios de octubre y no conforme con el dictamen del doctor, le comentó a una doctora de su trabajo mis sintomas y le recomendó que si volvían los síntomas me llevara a urgencias y cuanto antes me realizara la prueba de VIH.

El pasillo del infierno en el Hospital Regional Ignacio Zaragoza

Los síntomas fueron controlados por los medicamentos por un tiempo, llegue a bajar 5 kilos, hasta que el día 11 de noviembre ya no soporte los mareos en transporte público y el dolor de estómago volvía de repente; fue cuando acudí al Hospital Regional Ignacio Zaragoza en el área de urgencia, en donde me evaluaron y me tomaron una radiografías de donde tenía el dolor estomacal, sin antes regañarme porque afirmaban que no había seguido el tratamiento y por eso tenía una fuerte bacteria, mandandome a la sala de espera.

Así pasaron las horas desde las 2 de la tarde hasta pasar 5 horas en la que mi estomago ya no podía recibir comida sin que volviera la diarrea; mi hermana acudió con el asistente de dirección el doctor Christian Diego Copil Romo, el cual le comento que si no me atendían en media hora regresamos con él. Al ver que pasaban las horas sin ser atendidos, fuimos de nuevo con el doctor Copil el cual al verme aseguraba que me veía bien, que tenía que seguir esperando y a pesar de comentarle los síntomas, afirmó “No atendemos una diarrea y no podemos darte preferencia, lo único que te daría yo es loperamida y bye”.

Mi hermana le dijo que si entonces nos negaba la atención fue cuando con mirada de furia nos intimido gritando “¿te estoy negando la atención? ” fue cuando el personal al ver la situación lo mandó a llamar y me salí con mi hermana, después un compañero de trabajo paso a hablar con el doctor Copil y le dijo que hablaría conmigo a solas pero no quería ver a mi hermana. Me comentó que la mancha que tenía en el cuello podía ser indicio de que tuviera SIDA y empezó a cuestionarme con cuantos hombres me había acostado y que mi estilo de vida gay era un factor para tener SIDA, me dijo que me haría el favor de hidratame.

Me pasaron a hidratarse y cuando me iban a poner el catéter una enfermera le dijo a su compañera, “este medicamento va al que tiene VIH” sentí que mi dignidad fue pisoteada, al día siguiente regrese como me lo habían indicado pero lo único que me dijeron fue que tenía que ir a la Clínica la Condesa hacerme una prueba rápida y volver a sacar cita en mi medico familiar, pero sin antes decir su frase que me quedó grabada “que no se diga que aquí discriminamos”.

El VIH en mi vida

Saliendo del hospital me fui hacer una prueba rápida de ELISA en un laboratorio privado, donde nos mandarían los resultados por e-mail ; mi familia y yo no supimos leer el diagnóstico hasta que fuimos a un gastroenterólogo privado, ahí me enteré que tenía VIH, solo pasaba en mi cabeza lo que me dijo el doctor Copil que mi estilo de vida gay fue factor para tener esto y lo peor fue cuando el chico que me transmitió el virus me dijo que yo estaba sucio que él estaba limpio.

Acudí a la Clínica Condesa a hacerme nuevamente la prueba y me hicieron la prueba de CD4 y carga viral, pero al darme la noticia que tenía 214 de CD4 y que debajo de 200 se consideran etapa de SIDA, entre en pánico, el virus seguía atacando y aún que me ayudaron a calmarme con que tomado mis retrovirales subiría mi CD4 ¿Pero cómo iba a tomarlos si el ISSTE me dio cita de espera para pasar a infectología? que sería después de tres meses y eso porque metí una queja a CNDH.

En ningún lado me querían atender porque era derechohabiente, fue cuando intente quitarme la vida porque yo no me merecía acabar así, tenía tanto miedo que si no fue por el apoyo de la familia yo no estaría aquí; ellos me ayudaron con gastos médicos y de psiquiatra. La Clínica Condesa me tendió la mano por un momento y comencé la adherencia al tratamiento mientras el ISSSTE se hacía cargo de mí.

¡No tenemos tu medicamento!

Cuando llegué a mi cita del ISSSTE me dijeron “no tenemos tu medicamento, tenemos que cambiar de esquema” yo le dije “¿cómo me iban a cambiar de esquema?”, no lo acepte porque tenía cita el 14 de febrero en el INER para saber mi carga viral y cómo ha funcionado el tratamiento;así que me dieron una cita en ocho días.

Cuando me enteré que tenía de carga viral 92, que casi llegaba a ser indetectable me puse contento, pero esa felicidad fue momentánea, porque en mi cita médica mi médico me dijo “no tenemos tu medicamento ¿crees que la Condesa pueda seguir dando el medicamento por dos meses?” yo solo le afirme que sí y empecé a pedir ayuda en grupos de apoyo donde conseguí medicamento donado; solo me queda la esperanza que la Clínica la Condesa me sigan apoyando, porque no hay fecha para que me den mi medicamento en el ISSSTE. -

Casos como el de Alfonso son muy comunes en ambos sistemas de salud, creen que pueden jugar con los pacientes, chicos que hacen su cambio de la Clinica Condesa a alguno de estos dos sistemas tienen que pasar por tanto tramite burocratico, sellos, copias, bajar subir, y pasan meses esperando para que les otorgen su tratamiento y asi esperando que el VIH no pase a SIDA, mientas mueren de sufrimiento e insertidumbre.

#ISSSTE #desabastodemedicamento #maltrato

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