La marcha LGBT fue rescatada del secuestro

Juan Jacobo Hernández Chávez escribe:


Haber arrebatado la organización de la marcha lgbt que por años había secuestrado un comité con algunos integrantes de muy mala fama es un enorme logro. Lo es también la consigna LA MARCHA ES DE QUIEN LA MARCHA, y aquí quiero compartir algunos comentarios al respecto.

Que el bloque trans abra la marcha es un acierto. Las poblaciones TTT son las más golpeadas, humilladas, excluidas y asesinadas, el vigor con que están desarrollando su movimiento a nivel de base comunitaria y los espacios que a punta de poner el cuerpo por delante son factores que sin lugar a dudas apuntalan esta decisión. Como la vanguardia que son desde hace muchos años y con su caudal de asesinadas no pueden quedar relegadas.

Quedó muy claro que se recupera el sentido contestatario de la marcha, por ello, el bloque de activistas y militantes de los grupos pioneros acompañados de las nuevas generaciones es también otro acierto que hay que aplaudir. Se pondrá nuevamente de relieve que todavía nos falta mucho por hacer y que es necesario volver la mirada hacia las poblaciones más vulnerables y excluidas.

Que los logros y avances que hemos tenido a lo largo de más de 40 años no deben llevarnos a la autocomplacencia: triunfo que no se defiende, triunfo que no se sostiene con el tiempo. Que el nuevo rostro de las movilizaciones y propuestas representado por las iniciativas de jóvenes lgbt debe fortalecerse y acompañarse...

Haber planteado que el gobierno de la CDMX declare a la marcha como un patrimonio cultural de la ciudad debe alegrarnos...


Disiento con afecto de algunos de mis colegas que desean a rajatabla impedir que marchen los partidos, las empresas, los antros y los gobiernos.

Como se lo manifesté amigablemente a nuestro Juan Carlos Yustis considero una incongruencia si la marcha, que es de quienes la marchan, se convierta en un factor de exclusión. Quienes de manera voluntaria estamos promoviendo y organizando la marcha no podemos negar ese derecho a otros que no piensan como nosotros, actores que por otra parte, con sus bemoles y pinoles, han marchado desde hace más de 20 años en estas fechas. La solución extrema sería convertirnos en policías de lo correcto, postura que muchos de nosotros abominamos. Queda bien claro que ninguno de los sectores que menciono puede jugar un papel protagónico en la marcha, un papel que le pertenece principalmente a las propias poblaciones y a sus organizaciones. Pueden manifestar su apoyo y solidaridad, así sea de dientes para afuera.

En lo personal me encantaría ver marchando a las/os diputados/ lgbt recién electos y a los partidos que los postularon, es un avance innegable nos guste o no nos guste, coincidamos o no con sus plataformas. Forman parte del nuevo paisaje político mexicano y es algo que debemos encomiar y defender, más allá que una que otro no sean de nuestro agrado. Y bueno, los antros. Muchísima gente, me atrevo a decir que la mayoría, irá simplemente a mostrarse, a gozar de la algarabía, del tilingo lingo tan necesario en estas épocas sombrías y difíciles. Que vayan con sus carros, su música, sus encuerados, sus colores, y a menos que nos injertemos en Amargas López, no lo disfrutemos, a riesgo de parecer doñas perfectas. Y lo mismo con las empresas, los bancos, las líneas de ropa y cosméticos, que vayan y hagan borlote y armen bochinche.

Y por lo que toca al gobierno de la CDMX soy de la opinión de que también pueden y deben marchar, cuentan con no pocas iniciativas dirigidas de las poblaciones lgbt, y si bien no son perfectas, son el único gobierno estatal que las ha institucionalizado... más allá de sus fallas y de las críticas que se le pueden hacer.

Esta es mi opinión, no tiene mayor propósito que el de reflexionar y replantear si así lo consideran mis colegas la decisión de excluir a esos actores clave para las poblaciones lgbt.


En conclusión, la marcha es de quienes la marchan y miren nomás que seremos muchas aunque no seamos machas...

A ver si la desdichada SorCensora no encuentra un punto, una como o un acento por el cual quiera castigarme otro mes...

¡Nos vemos allá para tomarnos hartas selfies!


Juan Jacobo Hernández Chávez Activista LGBTTTI


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